Rumi, Mira y Zoey son la cara vista de lo que ya puede decirse se trata de un fenómeno a nivel mundial sin precedentes. Las guerreras K-pop (título original Kpop Demon Hunters) se ha convertido en la película de animación más vista de la historia de Netflix. Su lista de fans a lo largo y ancho del mundo es interminable y su música ha llegado a desbancar a artistas del K-pop de la talla de Blackpink y BTS.
¿Qué hay detrás de su éxito?
Para empezar, esta no es una película de animación con banda sonora al uso. A diferencia de otras películas de dibujos donde la música es un añadido, en Las guerreras K-pop cada canción es parte integral de la trama. No hay película sin canciones. La música forma parte de la narrativa, de la historia.
Maggie Kang, una de las directoras de Las guerreras K-pop que comparte raíces coreanas y canadienses, ha afirmado haberse inspirado en los ídolos del K-pop que ella misma admiraba de pequeña. Y hoy nadie duda del tirón que tiene la música pop coreana, así que sin duda mucho de su éxito encuentra su explicación aquí.
Otros factores que han influido, y mucho, en que la película haya logrado un éxito a nivel mundial son:
- La existencia de una conexión auténtica con la cultura coreana y la cultura del K-pop. El creciente interés por la cultura coreana ha hecho que esta serie enganche a muchos fieles seguidores de la ola Hallyu.
- El manejo de temas universales como son el poder de la amistad, la lealtad a la propia identidad y la superación de las debilidades y miedos internos. Muchos de los fans del K-pop y, por ende, de la película, están en una franja de edad en la que son frecuentes las luchas internas con uno mismo, y la defensa de la propia identidad se hace difícil por las presiones externas.
- La propagación de un mensaje de esperanza. Como dijo Ejae, coautora e intérprete de la canción Golden, “Creo que estamos en un momento en el que necesitamos esperanza y la gente la desea” (Fuente: BBC News Mundo).
Éxito, vale, pero ¿y la magia?
Las guerreras K-pop gira entorno a la siguiente premisa: 3 heroínas luchan contra demonios utilizando la música como arma. Los demonios tienen un sentido metafórico (los miedos y debilidades internas de cada uno), pero también tienen un sentido real.
Y es que la sociedad coreana es muy, muy supersticiosa.
Y es aquí donde empieza de verdad la magia.
Quizá hay quien sepa que dentro del mundo del K-pop existe la superstición de que ver un fantasma durante la grabación de una canción es signo de que la canción se convertirá en un rotundo éxito. Pero lo que muchos no saben es de dónde viene esta superstición.
La tradición coreana, además de sentar sus bases en el confucianismo, también bebe del chamanismo que, para quien no lo sepa, se trata de una religión politeísta.

Fuente: Korean Shamanism
A esta religión se la conoce como 무속 (musok) y se basa en rituales llevados a cabo por los 무당 (mudang) que hacen de intermediarios entre el mundo terrenal (humano) y el sobrenatural (los espíritus y deidades). Por cierto, estos 무당 son en su mayoría mujeres y los rituales que llevan a cabo consisten en ofrecer comida a los espíritus o entretenerlos con canciones y bailes.
¿Alguien ve un patrón aquí?
Las guerreras K-pop se ha convertido en una película exitosa a nivel mundial, pero lo que es más importante aún, ha logrado dar a conocer más allá de sus fronteras ciertos aspectos de la cultura coreana muy importantes y ligados a su sociedad y su idioma.
Y esa es para mí la verdadera magia detrás de esta increíble película de animación.



